El creciente consumo de medicamentos “similares” por parte de la sociedad ha desatado muchas dudas acerca de su efectividad terapéutica, debido a que el precio está muy por debajo del precio de un medicamento original. Desde que
Juan Carlos Pérez Romero saca de su escritorio tres cajas de medicamentos para aliviar los síntomas de gripe. Nos preguntó si encontrábamos alguna diferencia en las sustancias que contenían cada una a lo que respondimos que no.
Un medicamento es un grupo de sustancia o substancias que generan una respuesta terapéutica que combate un malestar físico o mental. Estos se catalogan en medicamentos de patente o innovadores, genéricos intercambiables y similares.
“Bueno –explica Juan Carlos Pérez- la diferencia que existe es que los medicamentos de patente son aquellos que están avalados por estudios científicos y están registrados ante la secretaría de salud. Los medicamentos genéricos intercambiables son aquellos medicamentos que son copias de los medicamentos originales, los cuales están sustentados por estudios de bioquivalencia, es decir, que van el mismo efecto y la misma acción de respuesta terapéutica; mientras que los medicamentos similares son aquellos que tiene la misma formula, pero no están avalados por estudios científicos ni de bioequivalencia.”
La demanda dentro de la sociedad en cuanto a un medicamento es que tengan una efectividad terapéutica, pero que también cuenten con una accesibilidad económica. Juan Carlos explica por qué el precio de los medicamentos varía según de patente a similar
“Las industrias farmacéuticas, creadoras de medicamentos de innovadores, invierten un porcentaje del precio en investigación para crear y mejorar nuevos medicamentos con el fin mantener una calidad en sus productos. Mientras que un medicamento similar no cuenta con estudios de bioequivalencia ni invierte en estudios de investigación. Es cierto que tienen un costo hasta en un setenta por ciento más barato, y es posible que físico-químicamente tengan una calidad, pero no en cuanto a calidad equivalente.”
El motivo de que un medicamento de patente tenga un precio relativamente alto es debido a la inversión que los laboratorios realizan a lo largo de toda una exhaustiva investigación que además tiene extensa duración.
“Los medicamentos de patente tardan entre 15 y 20 años para que se comercialice teniendo estos laboratorios la exclusividad de la comercialización del mismo. Este tipo de medicamentos está sustentado por un exhaustivo estudio de fórmulas, compuestos e integración de elementos químicos y naturales que conformarán al medicamento de compuestos, después, elaborado ya los compuestos se continua con diferentes tipos de estudios, como son estudios clínicos y preclínicos. Cuándo un medicamento de patente se prueba científicamente se hace a la par con otros compuestos prometedores de los cuales sólo uno es el que sale a la venta.”
Después de que los laboratorios pierden la exclusividad de comercialización de su medicamento, otros laboratorios pueden copiarlo, fabricarlo y venderlo sin ningún problema. Con una sonrisa en el rostro, Juan Carlos Pérez expone su opinión acerca de la efectividad terapéutica de los medicamentos similares.
“No podemos asegurar que exista la misma respuesta terapéutica entre un medicamento de patente y un similar por el hecho de no demostrar una equivalencia. Un medicamento similar puede potenciar una respuesta, pero ¿podemos asegurar que sea un cien por ciento de eficiencia terapéutica? He ahí la gran diferencia que existe entre el medicamento similar y el medicamento de patente. En cuanto al eslogan Es lo mismo pero más barato podríamos decir que es una mentira, sí, es más barato, pero no es lo mismo por el simple hecho de no demostrar que sean equivalentes con el original, ni mucho menos demostrar que son genéricos. Podríamos decir que los medicamentos similares no son malos ni son buenos sino que son responsabilidad de quien los consume y de quien los receta. Por lo que es mejor consultar con el médico para prescribir el medicamento, el cual sea benéfico para la salud del paciente.”

